Brunch

Huevos poché con salsa holandesa

Hoy nos hemos despertado tarde y con hambre… Situación ideal para un «brunch». En estos casos nuestro ingredientes de preferencia: huevos y bacon. Un rápido asalto al súper y todo listo para empezar a cocinar.

Vamos a cocinar unos huevos benedictinos. Básicamente un huevo poché con bacon y salsa holandesa, además le añadiremos unos tomates cherry y unas alcaparras para darle un toque.

Los huevos benedictinos son la mejor opción para un desayuno tardío o un almuerzo o un brunch… llámalo como quieras.

1º Lleva bacon y huevos, piedra angular de cualquier desayuno de tenedor.

El bacon puedes hacerlo en el horno a 200ºC hasta que se dore o pasarlo por una parrilla o sarten. Los huevos poché no son ningún desafío: pon agua a hervir con un poco de sal y un chorro de vinagre (ayuda a cuajar), cuando hierva crea un remolino moviendo con una cuchara y echa el huevo, deja que se cuezan aproximadamente 3 minutos (depende de tu gusto)

2º La salsa holandesa (una emulsión de mantequilla y yema de huevo) es la mejor salsa de la historia de la humanidad y tal vez lo mejor que le ha pasado a la humanidad… Sin exagerar.

Primero debes clarificar la mantequilla para retirar la parte de suero lácteo que contiende y evitar que se queme, solo quieres quedarte con la parte grasa. Es muy fácil, mete la mantequilla en un recipiente en el microondas hasta que esté fundida, retira con una cuchara la parte blanquecina y espumosa que flota en la mantequilla y decanta el aceite dejando el liquido aparte. Voilà: ya tienes mantequilla clarificada. Nosotros hemos utilizado 250 gramos de mantequilla clarificada y 3 yemas de huevo. Para montar la salsa holandesa hay varías técnicas, la más tradicional monta con unas varillas las yemas de huevo sobre un baño María caliente mientras vierte la mantequilla clarificada. Quieres crear una emulsión. Hoy para acelerar el proceso y porque es domingo hemos simplificado las cosas: vaso de batidora eléctrica con las yemas, sal y un chorrito de limón al que le vas echando la mantequilla clarificada aún caliente y vas batiendo a poca velocidad. Probablemente no necesites toda la mantequilla clarificada que has hecho, añade sólo hasta que emulsione la mezcla.

3º Tuestas el pan con la mantequilla clarificada que te puede haber sobrado (si lo has planeado bien) de la holandesa. Nos encontramos que estás tomando huevos con mantequilla bañados en una salsa de huevos y mantequilla… con bacon. Doble de huevos con mantequilla y bacon, no digo más.

4º Adornas con unos tomates y unas alcaparras por aquello de que hay que tomar algo del reino vegetal y minimizar el sentimiento de culpabilidad.