El bizcocho de naranja de la familia

Queremos daros las gracias por la acogida que tuvo la charla de #lavidadelosrestaurantes del domingo 17 de mayo en la que hablamos de la cultura de la alimentación en las familias.  

Lo cierto es que nos quedamos con un regusto amargo de la charla porque no hubo mucha gente en el directo, pero nos ha sorprendido la cantidad de gente que la ha visto en diferido en IGTV.

Después de explicaros un poco de dónde nace la cultura de la alimentación os hablamos de qué comemos en casa y porqué; cuales son nuestras tradiciones alimentarias, os dejamos cotillear un poco en nuestras vidas.

Os mostramos el recetario de la madre de Juan en el que hay una receta muy especial para nosotros: un bizcocho de naranja de la tatarabuela de Juan que seguimos haciendo en casa y encanta a todo el que la prueba. 

Es una receta que se adapta dependiendo de quién la hace. Me cuenta mi suegra, que su madre a veces trituraba las naranjas completas y a veces confitaba las pieles de las naranjas que utilizaba para exprimir, para servir el bizcocho con ellas por encima. 

Yo la he modificado varias veces: cambio la levadura química por bicarbonato, añado la ralladura de la piel de las naranjas a la masa, a vecess utilizo aceite de girasol y a veces oliva vírgen… Debo decir que siempre está buena, en su sencillez radica el éxito.

Espero que todos os acordéis de las personas que hay detrás de cada una de las recetas familiares y sintáis esa cadena de cariño que perdura en el tiempo.

Nos hemos planteado “estandarizarla” y daros los pasos “técnicos” con cantidades en gramos… Pero no, tal y como os dije, estas recetas familiares se mueven en un limbo de misticismo que dependen tanto del cariño que le añadimos como de cómo las hacemos. 

Os dejo la fotografía del recetario y espero que nos expliquéis qué os sale. No he visto dos bizcochos iguales hechos con esta receta… ¿Por qué será?

¡Queremos que la probéis vosotros también!